El Instante de la Gloria: Mundial Estados Unidos 1994
El Mundial del espectáculo masivo y el quiebre de récords en el gigante del norte. Estados Unidos albergó la decimoquinta edición de la Copa del Mundo en estadios colosales repleto con más de 3.5 millones de espectadores (el récord de asistencia total imbatido durante décadas). El torneo combinó una revolucionaria comercialización con momentos de un altísimo dramatismo futbolístico y sorpresas mayúsculas. La Selección de Argentina arrancó como una de las candidatas máximas practicando un fútbol arrollador comandado por el histórico regreso de Diego Armando Maradona en plenitud física. En el triunfo 4-0 ante Grecia, Maradona convirtió su último gol en Mundiales con un zurdazo espectacular al ángulo tras una combinación colectiva al toque, regalando una de las celebraciones más icónicas de la historia de cara a la cámara. Sin embargo, el certamen sufrió un impacto devastador tras el partido ante Nigeria: Maradona dio positivo por efedrina contenida en un suplemento de venta libre (Ripped Fuel) comercializado en EE. UU., desatando una severa controversia internacional y su marginación del torneo ('Me cortaron las piernas'), lo que desarticuló anímicamente al seleccionado argentino que cayó eliminado en octavos ante Rumania. El torneo también quedó marcado por la tragedia del autogol del defensor colombiano Andrés Escobar y la campaña histórica de la Selección de Bulgaria liderada por Hristo Stoichkov (Bota de Oro con 6 goles), eliminando a la campeona defensora Alemania en cuartos de final. La Selección de Brasil, dirigida por Carlos Alberto Parreira, avanzó con paso firme liderada por una dupla ofensiva inolvidable formada por Romário (Balón de Oro del certamen) y Bebeto (inmortalizando la famosa celebración de acunar al bebé tras marcarle a Países Bajos). Por su parte, la Selección de Italia llegó a la final impulsada por las gestas heroicas de Roberto Baggio, quien anotó cinco goles decisivos en las eliminatorias jugando con molestias físicas. La gran final se celebró el 17 de julio de 1994 en el Rose Bowl de Pasadena en Los Ángeles ante 94.000 espectadores bajo un calor abrasador. Tras un tenso 0-0 en 120 minutos de juego, la Copa del Mundo se decidió por primera vez en la historia mediante una tanda de penales. Tras los fallos italianos de Franco Baresi y Daniele Massaro, Roberto Baggio asumió la responsabilidad del último cobro y envió su disparo por encima del travesaño, decretando la victoria 3-2 de Brasil y la conquista del histórico Tetracampeonato mundial.