El Instante de la Gloria: Mundial Italia 1934
La segunda edición de la Copa del Mundo se celebró en territorio europeo bajo el complejo y enrarecido trasfondo político del régimen fascista de Benito Mussolini. El torneo fue concebido por el gobierno italiano como un colosal aparato de propaganda y reafirmación nacionalista. Esta edición introdujo por primera vez en la historia un sistema de clasificación previa, donde incluso la propia selección anfitriona de Italia debió competir en una eliminatoria eliminando a Grecia para ganarse su boleto en el torneo. Uruguay, el vigente campeón del mundo, se negó de forma rotunda a participar en el certamen como represalia abierta al boicot generalizado que las selecciones europeas habían realizado cuatro años atrás en Montevideo, convirtiéndose en el único campeón defensor en la historia en declinar su participación en la siguiente cita planetaria. El torneo adoptó un formato de eliminación directa desde octavos de final entre 16 selecciones participantes, lo que provocó que equipos como Argentina y Brasil disputaran un único encuentro antes de quedar eliminados y emprender el regreso a Sudamérica. Bajo la férrea conducción táctica del director técnico Vittorio Pozzo y con la genialidad indiscutible de Giuseppe Meazza en la zona de creación, la 'Azzurra' fue superando duros escollos. En cuartos de final, Italia se midió a la formidable Selección de España en el Estadio Artemio Franchi de Florencia. El encuentro inicial fue una batalla física desgastante e implacable que finalizó 1-1 tras la prórroga, dejando a varios futbolistas lesionados por la dureza de las acciones. Al día siguiente se disputó un partido de desempate, donde Italia venció 1-0 con un solitario gol de Meazza en medio de intensas polémicas arbitrales. En las semifinales, Italia logró derrotar 1-0 al temible 'Wunderteam' (el Equipo Maravilla) de Austria liderado por Matthias Sindelar, gracias a una anotación de Enrique Guaita sobre un terreno de juego completamente empantanado por la lluvia. La gran final se disputó el 10 de junio de 1934 en el Stadio Nazionale PNF de Roma ante más de 50.000 espectadores, contando con la presencia en el palco del dictador Benito Mussolini. Checoslovaquia silenció el recinto romano en el minuto 71 con un disparo cruzado de Antonín Puč que adelantó a los visitantes. Cuando la tensión en las tribunas era máxima, Raimundo Orsi logró un agónico empate para Italia en el minuto 81 mediante una genial jugada individual. En la prórroga, con los futbolistas al borde del agotamiento físico, Angelo Schiavio anotó en el minuto 95 el gol definitivo tras una combinación con Guaita y Meazza, sellando el triunfo por 2-1 y otorgándole a Italia la primera Copa del Mundo de su historia.