El Instante de la Gloria: Mundial Chile 1962
Organizado de forma heroica y emocionante por Chile apenas dos años después de haber sufrido el devastador Gran Terremoto de Valdivia de 1960 (el mayor sismo registrado en la historia de la humanidad). Bajo la inolvidable consigna impulsada por el dirigente Carlos Dittborn: 'Porque no tenemos nada, por eso lo haremos todo', la nación andina levantó una Copa del Mundo inolvidable con sedes en Santiago, Viña del Mar, Rancagua y Arica. El certamen destacó por su tremenda dureza física, batallas tácticas de altísima tensión y el brillo supremo de Mané Garrincha. El torneo comenzó con un golpe devastador para la campeona defensora Brasil: en el segundo encuentro de la fase de grupos frente a Checoslovaquia, Edson Arantes do Nascimento, 'Pelé', sufrió una grave rotura muscular en el muslo al intentar un disparo de larga distancia, lo que lo marginó por completo del resto de la competición. Ante la ausencia de su máxima figura, Manuel Francisco dos Santos, 'Garrincha', asumió el liderazgo absoluto de la Seleção con actuaciones individuales calificadas como sobrehumanas. En los cuartos de final frente a Inglaterra en Viña del Mar, Garrincha ofreció un recital antológico: marcó dos golazos (uno de cabeza y otro con un disparo lejano con rosca inverosímil) y asistió en el restante para el triunfo 3-1. En las semifinales frente al anfitrión Chile en el Estadio Nacional de Santiago ante 76.000 espectadores, Garrincha volvió a ser imparable anotando dos goles brillantes en la victoria 4-2, en un encuentro cargado de dramatismo donde Garrincha terminó expulsado sobre los minutos finales. El certamen también quedó marcado por el controvertido partido de primera fase entre Chile e Italia, conocido mundialmente como 'La Batalla de Santiago', uno de los enfrentamientos más violentos de la historia del fútbol donde debió intervenir la policía para retirar futbolistas del campo. La gran final se celebró el 17 de junio de 1962 en el Estadio Nacional de Santiago entre Brasil y Checoslovaquia. La FIFA tomó la decisión histórica de absolver la sanción de expulsión de Garrincha, permitiéndole disputar la final (la cual jugó afectado por 39 grados de fiebre). Checoslovaquia se adelantó en el marcador en el minuto 15 por medio de Josef Masopust. Sin embargo, Brasil reaccionó con una serenidad pasmosa: Amarildo (reemplazante de Pelé) empató dos minutos después, Zito remató de cabeza el 2-1 en el minuto 69 tras jugada de Amarildo, y Vavá aprovechó una falla del portero Viliam Schrojf para sellar el 3-1 definitivo. Brasil revalidó su corona mundial y se unió a Italia como los únicos bicampeones consecutivos en la historia de los Mundiales.