El Mundial de la consagración de una nueva potencia joven y el debut de la tecnología VAR. Rusia organizó un torneo impecable en estadios futuristas. El certamen atestiguó la sorpresiva eliminación de la campeona defensora Alemania en fase de grupos y la campaña épica de Croacia, capitaneada por Luka Modrić (Balón de Oro del torneo), que superó tres prórrogas consecutivas para llegar a su primera final mundialista.
La Francia de Didier Deschamps, impulsada por la velocidad devastadora de un adolescente Kylian Mbappé (19 años), la solvencia defensiva de Varane y Umtiti, y el liderazgo táctico de Griezmann y Pogba, desplegó un fútbol de transiciones letales. En la final en el Estadio Luzhniki de Moscú, Francia venció 4-2 a Croacia y levantó su segunda Copa del Mundo.