La cuna del fútbol celebró por primera vez la Copa del Mundo en su propio suelo. Inglaterra albergó la octava edición del certamen en un ambiente victoriano impregnado de fervor popular y gran desarrollo de las coberturas de televisión. El torneo estuvo marcado por partidos de tremenda intensidad física, intensas rivalidades continentales y la consabida figura del estratega británico Sir Alf Ramsey, quien revolucionó la táctica imponiendo su sistema dinámico sin extremos puros conocido como los 'Wingless Wonders' (Las Maravillas sin Alas).
El certamen arrancó con sorpresas mayúsculas en la fase de grupos: la dos veces campeona Brasil sufrió una violenta persecución de faltas sobre Pelé (especialmente en el partido ante Portugal) que terminó mermando físicamente al astro brasileño y dejando a la Canarinha eliminada en primera ronda. Por su parte, la Selección de Corea del Norte protagonizó una de las mayores hazañas del siglo al derrotar 1-0 a la todopoderosa Italia en Middlesbrough con gol de Pak Doo-Ik, enviando a la 'Azzurra' a casa en medio de un escándalo nacional.
La gran figura individual del torneo fue el delantero portugués Eusébio da Silva Ferreira, 'La Pantera de Mozambique'. En cuartos de final, Portugal protagonizó una remontada épica frente a Corea del Norte: tras comenzar perdiendo 0-3 en tan solo 25 minutos, Eusébio ofreció un recital anotando cuatro goles consecutivos para liderar el triunfo luso por 5-3. Portugal alcanzó el tercer puesto del Mundial superando a la Unión Soviética.
La Selección de Inglaterra, capitaneada con maestría por Sir Bobby Moore y con el liderazgo futbolístico de Sir Bobby Charlton en el mediocampo, superó a Argentina en un rudo choque de cuartos de final (marcado por la polémica expulsión del capitán argentino Antonio Rattín) y a Portugal en semifinales con un doblete de Bobby Charlton.
La gran final se disputó el 30 de julio de 1966 en el emblemático Estadio de Wembley ante 98.000 espectadores y la presencia de la Reina Isabel II. En una final dramática e inolvidable frente a Alemania Occidental, Helmut Haller adelantó a los germanos pero Geoff Hurst igualó rápidamente de cabeza. Martin Peters puso el 2-1 para Inglaterra en el minuto 78, pero Wolfgang Weber logró un empate agónico 2-2 en el minuto 89 para enviar el encuentro al tiempo suplementario.
En la prórroga ocurrió la polémica arbitral más célebre de la historia: en el minuto 101, Geoff Hurst sacó un disparo potente que pegó en la parte inferior del travesaño y picó sobre la línea de gol. El árbitro suizo Gottfried Dienst consultó con su juez de línea soviético Tofiq Bahramov, quien dio por válido el famoso 'gol fantasma'. En el minuto 120, con el público invadiendo el campo, Hurst anotó el 4-2 definitivo completando un triplete histórico para darle a Inglaterra la única Copa del Mundo de su historia.